¿A quién dirigirse?

El médico de familia y el pediatra serán los primeros interlocutores, dispuestos a aportar la información esencial sobre el eccema atópico y a prescribir los tratamientos clásicos de la afección en primera intención.

médico de familia y el pediatra para obtener  información esencial sobre el eccema atópico No obstante, la cronicidad de la enfermedad requiere una visión a largo plazo y mucho más que simples prescripciones puntuales: un verdadero proyecto terapéutico.
La acción complementaria del dermatólogo, con una personalización de la toma a cargo y los ajustes terapéuticos que van a derivarse de ello, se inscribe en este nivel.

El impacto del eccema atópico en la calidad de vida del niño y su entorno ha sido el objeto de muchas encuestas publicadas.
Las dermatitis atópicas severas tienen repercusiones considerables. Más allá de los medicamentos utilizados durante los brotes, esencialmente dermocorticoides, debe promoverse toda una educación: consejos de higiene, utilización de emolientes, terapias de comportamiento para dominar el rascado...

Esta toma a cargo puede iniciarse en el consultorio médico y completarse con los programas de educación en la salud, específicamente dedicados al eccema atópico, para obtener una aproximación colectiva o personalizada, según el perfil de cada paciente. Al final, el resultado dependerá de todas estas medidas complementarias. Estos lugares de escucha y de intercambios se llaman "Las escuelas de la Atopia".